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Aunque haga frío, ventilar la vivienda es esencial. Estamos en pleno invierno con las calefacciones encendidas, para alcanzar una temperatura confortable pero tratando de gastar lo menos posible.
Desde AiSLATE te recomendamos ahorrar en calefacción revisando el aislamiento de tu casa, este debe tener un espesor mínimo y una correcta colocación. Nosotros recomendamos los que abrigan la casa para el frío o el calor, pero que dejan que transpire de forma natural la vivienda.

Ventilar la casa es una tarea muy importante, ya que permite expulsar al exterior parte de ese aire «viciado» que se acumula en las estancias de la casa y que de otro modo estaríamos respirando continuamente día tras día.
El objetivo principal de la ventilación es reducir la concentración de CO2 y regenerar el aire eliminando sustancias y partículas que se encuentren en él disueltas, que puedan ser perjudiciales para la salud. Minimizaremos problemas de acumulación de polvo, ácaros y otras bacterias presentes en el ambiente doméstico, además de olores.
La parte más importante de ventilar es la de regular la humedad relativa del aire dentro de casa, que idealmente debería oscilar entre el 40 y 50%. Si está por debajo de este 40% pueden aparecer sequedad en las mucosas y molestias, mientras que si superamos de forma continuada el 60% tendremos problemas de moho derivadas de condensaciones en superficies como ventanas y paredes.
Ventilar es muy útil para mejorar la calidad del aire que respiramos, pero hacerlo en pleno invierno parece una locura. ¿Cómo conviene realizar esta tarea sin perder el calor de nuestra calefacción ?
Desde AiSLATE te recomendamos ventilar en tres ocasiones al día. No es necesario abrir las ventanas un tiempo excesivo.
En primer lugar podemos hacerlo a primera hora de la mañana para minimizar las pérdidas, puesto que supuestamente habremos pasado la noche sin calefacción o con ella al mínimo y la casa estará con su temperatura más baja del día.
El segundo momento ideal es hacerlo hacia el mediodía, cuando el sol incide más en nuestra vivienda y podremos aprovechar esos grados extra gratis.
A última hora de la tarde se puede ventilar de una forma más prudente, dejando una pequeña abertura generando una ligera corriente entre dos estancias, durante unos 5 minutos.
La tentación inicial es la de no perder calor teniendo la calefacción encendida, pero si tu casa está correctamente aislada, rápidamente recupera de nuevo la temperatura. La sensación térmica al oxigenar y secar el ambiente va a ser más confortable porque habrás rebajado el nivel de humedad.
Revisa el aislamiento de tu casa y así podrás reducir el gasto en tu factura de suministros de calefacción, evitarás humedades y tendrás un hogar más saludable para ti y los tuyos.